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El Monumento de la Independencia como un símbolo de la Ciudad de México del Hotel Casa Blanca

Hotel en Ciudad de México

El Monumento de la Independencia como un símbolo de la Ciudad de México

Insignia capitalina

Si existe una edificación que sea emblemática de la Ciudad de México, ésa es el Monumento de la Independencia también conocido como Columna o Ángel de la Independencia; o como se le suele designar en forma coloquial por los capitalinos: “el Ángel”.

Según aseguran muchos mexicanos en forma tajante, es también la obra más característica y notable del Paseo de la Reforma; fungiendo como centinela de la vida cotidiana de los habitantes.
Ha sido objeto de todo tipo de homenajes por parte de los más variados artistas que le han dedicado: poemas, canciones, pinturas, esculturas, dibujos, fotografías, filmaciones para documentales y la lista podría continuar.

“El Ángel”, es un auténtico termómetro del estado anímico de la población con aglomeraciones multitudinarias sean festivas o solemnes.
Punto de partida y llegada de desfiles, procesiones religiosas, caravanas y marchas de todo tipo. Centro de reunión y encuentro entre los ciudadanos que con cualquier pretexto escogen la Columna para congregarse; sin olvidar lo que ya se ha convertido en una costumbre: el festejo de los aficionados al futbol cuando la selección del país tiene un buen desempeño.

Para otros muchos, incluso no residentes de la CDMX, el monumento es un genuino símbolo patrio. Una representación de identidad nacional, de arraigo que otorga un profundo sentido de pertenencia. Es un ícono de potente unificación étnica y cultural.

El monumento fue inaugurado en 1910 para conmemorar el centenario de la independencia. Está conformada por la columna propiamente dicha que culmina con una estatua de la “Victoria Alada” (diosa griega del triunfo conocida como Niké), la cual sostiene en una mano una corona de laurel y en la otra una cadena rota de tres eslabones para representar la abolición del dominio español.
La columna está cimentada sobre un pedestal con escalones que ostenta otras estatuas e inscripciones que hacen alusión al movimiento independentista.

Un poco de historia

El diseño de la obra estuvo a cargo del arquitecto español Lorenzo de la Hidalga. Aunque parezca inverosímil, el proyecto se gestó desde 1843, pero por falta de fondos y conflictos políticos los trabajos en forma no se iniciaron sino hasta inicios del siglo XX.

El proyecto quedó finalmente a cargo en 1900 del arquitecto Antonio Rivas Mercado. El 2 de enero de 1902 fue colocada la primera piedra del Ángel de la Independencia por Porfirio Díaz.
La existencia de la construcción fue y sigue siendo un tanto azarosa; tras cuatro años de labores la columna se desplomó, debido a ello se recomenzaron las diligencias para una nueva cimentación. La columna se inauguró finalmente el 16 de septiembre de 1910.

A partir de entonces y a pesar del incierto periodo que comenzaría ese mismo año con el estallido de la Revolución Mexicana, nuestro país tiene un emblema majestuoso que recuerda y celebra la gesta independentista.

El 27 de julio de 1957, el monumento vivió su momento más difícil al caerse la escultura de la “Victoria Alada”, a causa de un fuerte terremoto. La figura triunfadora del “Ángel” se había mantenido más de cuatro décadas mirando hacia el Zócalo a 45 metros de altura, cuando un temblor de 7 grados en la escala de Richter la sacudió hasta desplomarla.

La cabeza rodó hasta el pavimento. El brazo derecho del destruido ángel caído se desprendió. Se fracturó un pie. Grandes multitudes llenas de escultórica compasión y curiosidad desfilaron por la columna. Aquel día la eternidad parecía presidir el sentimiento de los mexicanos.

Fue entonces cuando los habitantes recordaron (otros muchos lo descubrieron apenas), que el ángel no era masculino sino femenino. Lo declaraba con toda claridad su silueta y sus sinuosas partes corporales de mujer, prácticamente inapreciables desde el nivel del suelo.

También encontraron que la estatua era de bronce y estaba hueca. Dicha escultura fue vaciada por el italiano Enrique Alciati.

A pesar de todas las faenas para reforzar el interior de la columna con placas de metal, hay señales de hundimiento como ocurre con diversas edificaciones en el centro de la ciudad.

En la columna descansan los restos óseos de 12 caudillos insurgentes de la independencia: Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, José María Morelos, Mariano Matamoros, Mariano Jiménez, Francisco Xavier Mina, Vicente Guerrero, Leona Vicario, Andrés Quintana Roo, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria.

Ubicación

Si se desea emprender una corta y agradable caminata, el Hotel Casa Blanca brinda tan magnífica oportunidad, para visitar el Monumento de la Independencia, a tan sólo unos 10-15 minutos de tranquilo recorrido (1.7 km), se puede gozar de una espléndida jornada contemplando tan bella y simbólica obra.

Una estupenda ocasión para que partiendo de un hotel de México con gran abolengo como alojamiento placentero y acogedor, se acuda a apreciar tan magna edificación.