Dónde beber cerveza artesanal en la Ciudad de México Hotel Casa Blanca en Ciudad de México

ContáctanosSíguenos
+52 (55) 5096 4500reservaciones@hotel-casablanca.com.mx
Reserva ahora al mejor precio

Pastorelas y Nacimientos: una tradición mexicanísima del Hotel Casa Blanca

Hotel en Ciudad de México

Pastorelas y Nacimientos: una tradición mexicanísima

Tradiciones decembrinas

En la Ciudad de México, al acercarse la época navideña, tienen lugar dos tradiciones muy arraigadas entre sus habitantes: las pastorelas y los nacimientos decembrinos.

Son festejos vinculados a la religión que gozan de una enorme popularidad y constituyen una costumbre muy querida y reverenciada por los capitalinos. Aunque son celebraciones típicas y casi de naturaleza folclórica, tienen un toque muy respetuoso.

Estas prácticas costumbristas han sufrido leves transformaciones con el paso de las décadas, pero conservan su esencia devota llena de fervor.
En esta temporada, las fiestas con árbol de navidad, esferas, estrellas, Santa Claus, comidas, brindis y regalos, se unen a las pastorelas y nacimientos para revivir las esperanzas durante el año siguiente.

Pastorelas


Las pastorelas mexicanas tienen un tono y un sentido teatral (no se debe confundir con las “posadas”). La auténtica pastorela es en realidad un género dramático de tendencia litúrgica y con un matiz alegórico para representar episodios del nacimiento del Niño Jesús y las peripecias de la Virgen María y San José en su arduo peregrinar hasta Belén.

En forma paralela se cuentan las andanzas de los pastores: de ahí su nombre “pastorela”. Como parte del argumento, las aventuras pastoriles incluyen intercambios verbales y disputas con demonios que representan a los siete pecados capitales.

En la historia, los demonios hacen todo lo posible por hacer que los peregrinos desistan de llegar a Belén con toda clase de mentiras y tentadores ofrecimientos.
A lo largo de los años, estas representaciones han desarrollado un sabor propio del mexicano haciendo énfasis en su cultura y su idiosincrasia. No en vano la escenificación está influenciada por la ancestral dramaturgia de origen náhuatl.

Puede decirse que la pastorela tiene una antigüedad de casi cinco siglos, desde la caída de Tenochtitlán en manos de los españoles. A partir de entonces se diseminó por todo el país convirtiéndose en una muy apreciada tradición.

La mayoría de las pastorelas se llevan a cabo mediante diálogos con un propósito moral en aras de inculcar un patrón de conducta virtuoso y lleno de bondad, aunque no se excluyen las tramas y guiones con un contenido picaresco, aderezados con giros idiomáticos propios del habla mexicana.

El montaje de las pastorelas suele ensayarse con varios meses de anticipación antes de Navidad con el fin de exponer un espectáculo meritorio que goce del favor del público.
Siendo un excelente hotel en la Ciudad de México con un excepcional emplazamiento muy cerca de Paseo de la Reforma y la Zona Centro, el Hotel Casa Blanca no podía estar fuera del circuito de maravillosas pastorelas que se celebran en la Capital.

Sólo por mencionar algunas opciones:

En Coyoacán, a unos 50 minutos del hotel al sur de la CDMX se lleva a cabo la pastorela “Diablos Revolucionarios” misma que ya tiene 26 años de presentarse año con año, con 20 actores en escena, vistoso vestuario de gran colorido y atractiva escenografía.

Otra obra igualmente digna de presenciarse es la “Tradicional Pastorela Mexicana” que tiene lugar el Claustro del Instituto Cultural Helénico a unos 40 minutos al sur de la CDMX (la estación de metrobus Plaza de la República que se encuentra muy cerca de Hotel Casa Blanca, te llevará directo a la estación Altavista, caminas hacia la Avenida Revolución para encontrarte con el Centro Cultural Helénico). También con más de 25 años de ser ovacionada por el público con actores, músicos y bailarines.


Nacimientos

En la Ciudad de México la veneración al Niño Dios es insoslayable durante la época navideña. En los hogares, templos, iglesias, plazas, parques, establecimientos comerciales y oficinas tanto públicas como privadas, no puede faltar el árbol de navidad, y a sus pies, el nacimiento es imprescindible.
Según la costumbre se coloca a partir del 16 de diciembre y se conserva hasta el 2 de febrero al terminar las fiestas. Consiste en la disposición de una serie de imágenes que reflejan el advenimiento del Niño Jesús.

Hechas con variedad de materiales (predomina el barro), colores y formas, se convierten en verdaderas obras de arte dignas de ser admiradas.

Dicha tradición se viene llevando a cabo desde el siglo XVI y va acompañada también de elementos prehispánicos al igual que las pastorelas. Parte de la justificación de esto es que los nativos mexicanos ya tenían costumbres donde se representaban deidades en pintura o escultura con ritos dedicados a la reencarnación en dramatizaciones.

Las figuras principales son la el Niño Jesús, la Virgen María, San José y los Reyes Magos. Asimismo aparecen el pesebre (desde luego), los pastores con sus corderos, y un ángel que custodia el bienestar de los peregrinos.

Al pie del nacimiento se coloca de manera oficial el Niño Dios en su pesebre junto con los regalos en Nochebuena (24 de diciembre a las 12:00 a.m.).

Un hotel en la Ciudad de México con una ubicación excepcional, el Hotel Casa Blanca ofrece en la época navideña una ocasión única para contemplar notables nacimientos decembrinos.

En la zona centro se encuentra en el Palacio de Iturbide con más de 500 nacimientos hechos de barro, papel, madera, piedra, textiles y metal. Figuras que en sí mismas son artesanías únicas y de gran originalidad. Se ubica a 15 minutos del Hotel Casa Blanca (2.5 km). Durante toda la semana la entrada es libre.

Otra opción es el del Museo de El Carmen, en San Ángel al sur de la CDMX, a unos 45-50 minutos del hotel. Las instalaciones cuentan con pesebres y nacimientos de colecciones nacionales e internacionales. Los domingos la entrada es gratuita.